
Cómo evitar que los calentadores infrarrojos del baño sufran cortocircuitos
Instalar lámparas infrarrojas en el baño significa luchar contra la humedad. El agua es un verdadero problema para la electricidad: convierte el aire en un conductor y crea caminos por los cuales la electricidad puede circular donde no debería. Si intentas utilizar un alojamiento estándar para las lámparas, te estarás buscando problemas. Es necesario tener mucho cuidado con la forma en que las lámparas se conectan y cómo todo está sellado.
Lidiar con la humedad
Cuando el baño se llena de vapor, se forma una fina capa de humedad sobre todas las superficies. Esto provoca que la electricidad fluya por encima de los aislantes. Para evitar esto, utilizamos cerámicas de alta calidad o juntas de silicona reforzadas en los puntos de conexión. Estos materiales resisten bien la electricidad, incluso cuando están completamente mojados. Pero recuerda: ningún sello es perfecto. Por eso es essential contar con un dispositivo GFCI o RCD en tus conexiones eléctricas. Es tu red de seguridad. Si el sello falla, la electricidad se cortará antes de que ocurra algo grave.
Los materiales necesarios
Olvídate de esos calentadores básicos de tipo IP20. Seguramente fallarán rápidamente. Lo ideal es usar calentadores de tipo IP44, pero si el calentador está cerca de zonas donde pueda entrar agua, entonces opta por uno de tipo IP65. Los materiales también son importantes. La oxidación es el enemigo de una buena conexión eléctrica, así que utiliza aluminio recubierto con polvo o acero inoxidable. También utilizamos conectores sellados para los cables. Piensa en ellos como algo que impide que el vapor entre en los cables internos.
El equilibrio entre calor y agua
Ahora viene lo complicado. Quieres un sello hermético para evitar que entre agua, ¿verdad? Pero si sellas demasiado bien los componentes electrónicos, el calor no tendrá dónde ir. Al final, podrías dañar los componentes electrónicos o hacer que las conexiones se derritan. Es necesario encontrar un equilibrio: necesitas un disipador de calor eficaz o un chasis que permita que los componentes respiren, sin dejar que entre agua. Si los componentes internos se calientan demasiado, el aislamiento de los cables se vuelve frágil y se agrieta. Y eso, precisamente, aumenta las posibilidades de que ocurra un cortocircuito.
Antes de comenzar a conectar los cables, verifica cuidadosamente el grosor de los mismos y asegúrate de que su aislamiento pueda soportar el calor. Es un pequeño paso que puede evitarte muchos problemas más adelante.