
¿Por qué estamos dejando atrás esas viejas lámparas calefactoras para baños y optando por los calentadores infrarrojos?
¿Conocen esas viejas lámparas calefactoras para baños? Aquellas con bombillas halógenas muy brillantes… Son realmente molestas. La mayoría de las veces, simplemente se queman. El vapor y la humedad penetran en el aparato, dañan los cables eléctricos, y de repente te encuentras con una bombilla muerta en medio de una mañana fría de enero. Es frustrante, y, honestamente, ya están obsoletas. Por eso hemos comenzado a utilizar calentadores de pared de tipo infrarrojo, con un alto índice IP.
Se trata de cómo llega el calor al cuerpo.
Las viejas lámparas intentan calentar el aire. Pero en un baño, el aire se escapa por los conductos o por debajo de la puerta. En realidad, estás calentando solo el pasillo.
Los calentadores infrarrojos son diferentes. No les importa el aire; transmiten el calor directamente a la piel y al suelo. En cuanto enciendes el interruptor, ya sientes el calor. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente completamente.
Protección contra el agua
Los baños son como salas de vapor, lo cual es un verdadero problema para los dispositivos electrónicos. Para que estos aparatos duren más tiempo, necesitan tener un alto índice IP, lo que significa que están bien sellados. Colocamos los elementos calefactores dentro de tubos de cristal de cuarzo y envolvemos todo en un carcasa que evita la corrosión. De esta manera, las gotas de agua no llegan a las partes eléctricas. Sin un buen sellado (busque un índice IPX4 o IPX5), estarás exponiendo el aparato a cortocircuitos. Nadie quiere eso.
Algunas cosas a tener en cuenta durante la instalación
Cambiar a un sistema de calentamiento de pared no es algo tan sencillo como “enchufar y listo”. Hay que pensar en la corriente eléctrica necesaria. Estos aparatos consumen bastante energía, y no queremos que el disyuntor se apague cada vez que nos duchamos. Yo suelo recomendar utilizar un circuito dedicado para mayor seguridad.
También hay que considerar la ubicación del calentador. Si lo colocas demasiado arriba, el calor no llegará hasta ti. Si lo colocas demasiado bajo, el agua caerá directamente sobre las lentes. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Una vez que se encuentra la altura correcta, será un verdadero lujo.