
Mantener una sala limpia de clase 100 realmente limpia
Si trabajas en un entorno de clase 100, ya conoces el problema que representan las partículas en suspensión. Una sola partícula proveniente de los elementos calefactores puede arruinar todo tu producto. La mayoría de los calentadores convencionales no están diseñados para funcionar en este tipo de entornos; comienzan a fallar o a desprender partículas tan pronto como se someten a ciclos térmicos.
Por eso optamos por lámparas de infrarrojos hechas de cuarzo sintético de alta pureza.
Por qué es importante el cuarzo
Utilizamos sílice fundida de alta calidad. Es muy resistente. Mientras que el vidrio barato o los tubos recubiertos tienden a romperse y a desprender partículas microscópicas cuando se calientan, este material permanece intacto. Así se evita que esa “lluvia de polvo” caiga sobre las obleas o componentes ópticos. En estos niveles de limpieza, “casi limpio” no es suficiente.
Calor intenso y rápido
Nuestras lámparas están diseñadas para funcionar con rapidez. El filamento de tungsteno está contenido dentro de un revestimiento de cuarzo herméticamente sellado, lo que permite emitir calor de forma directa. Lo mejor de todo es que no es necesario soplar aire caliente en la sala. Cualquiera que haya trabajado en una sala limpia sabe que soplar aire es solo una forma de dispersar aún más el polvo. Esto es mucho más eficiente.
Podemos ajustar la potencia y la tensión según la red eléctrica que utilices. Pero hay que tener cuidado: esas lámparas de alta potencia generan un calor intenso. Si no se utilizan ventiladores y sistemas de protección adecuados, los sensores y cables pueden dañarse. Créeme en esto.
Instalación de las lámparas
Utilizamos conectores estándar como R7s o SK15, así que puedes reemplazarlas fácilmente en tu sistema actual. Además, como el cuarzo es químicamente inerte, no hay necesidad de preocuparse por que reaccione con los agentes de limpieza.
Un último consejo si trabajas en un espacio reducido: revisa tus cables. Estas lámparas generan mucho calor. Si el aislamiento de los cables no está diseñado para soportar ese calor, se derretirá. Utiliza cables hechos de PTFE o fibra de vidrio. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre un funcionamiento normal y un cortocircuito que detendrá toda tu línea de producción.